

Hola, soy Francesco
Soy chef profesional con más de diez años de experiencia en el mundo de la gastronomía.
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Mi recorrido abarca la alta cocina, la panadería artesanal de nivel avanzado y la pastelería italiana contemporánea. Cada una de estas etapas fue moldeando mi forma de cocinar y me hizo valorar la enorme riqueza culinaria de Italia.
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Empecé mi carrera en Londres, donde trabajé en dos restaurantes ingleses dirigidos por italianos: Soho House (Chiswick) y Bluebird (Chelsea). Aquellos años me enseñaron las bases del oficio y la importancia de mantener la calma durante el servicio. Más tarde regresé a mi ciudad natal, Ragusa, donde trabajé en la histórica pastelería Di Pasquale y obtuve mi diploma de chef en la escuela NOSCO, en Ragusa Ibla.
Después me adentré en el mundo del fine dining en Bagheria, en el restaurante con estrella Michelin I Pupi del chef Toni Lo Coco. Luego me mudé a Venecia para trabajar en el hotel de cinco estrellas Aman Venice, donde perfeccioné mi estilo y mi mirada sobre la cocina contemporánea.
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Más adelante me dediqué a la panadería y pastelería siciliana artesanal enPanificio San Giuseppe, en Ragusa, aprendiendo a trabajar con harinas y granos antiguos de Sicilia. Posteriormente me uní a I Banchi, del chef Ciccio Sultano (dos estrellas Michelin), donde coordiné la producción y venta de pan, galletas, focaccias y pizzas artesanales.
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En 2024 llevé mi experiencia al exterior, formando parte del restaurante Christine’s, en Whistler Blackcomb, Canadá: un espacio de alta cocina en la cima de la montaña, centrado en ingredientes locales y experiencias gastronómicas únicas. Trabajar con un equipo internacional me ayudó a fortalecer mi liderazgo, creatividad y capacidad de adaptación.
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Hoy, a través de Chef Francesco, reúno todo lo aprendido: la disciplina del fine dining, el alma de la cocina siciliana y la calidez de la comida casera, para crear experiencias privadas que conectan a las personas a través de la comida.

​​​LA HISTORIA DE CHEF FRANCESCO​
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Chef Francesco nació como una idea en Sudáfrica, donde vivíamos en ese momento. Lo que empezó como una forma simple de compartir cocina italiana y pasar el tiempo, se transformó en algo mucho más grande: organizamos clases de cocina y cenas pop-up en restaurantes de Ciudad del Cabo, conectando a la gente a través de la comida y el encuentro.
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De regreso en Ragusa, Italia, continuamos el proyecto con experiencias de fine dining íntimas: cenas de varios pasos que celebraban los ingredientes locales y la hospitalidad siciliana, que tanto nos caracteriza.
En Canadá, donde nuevamente nos mudamos con mi pareja, dimos un paso más: hicimos clases de cocina para hoteles, eventos privados y team buildings gastronómicos en Whistler.
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Ahora, en Argentina, traemos todo lo aprendido en el mundo para ofrecer cenas privadas, clases de cocina y eventos culinarios que combinan la tradición italiana con un toque de creatividad, calidez y mucho mucho amor.
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En febrero de 2026 regresaremos a Italia, llenos de nuevas ideas y energía, para abrir nuestro primer espacio físico, seguir creciendo y crear experiencias gastronómicas significativas alrededor de la mesa​

"SUELO DECIR: APRENDÉ TODO, Y DESPUÉS OLVIDATE DE TODO.
ES FUNDAMENTAL LLENAR LA PROPIA VALIJA DE CULTURA, LIBROS, MÚSICA, LITERATURA, ARTE, VIAJES… Y RECIÉN, DESPUÉS DE EXPERIENCIA EN LA COCINA"
— Massimo Bottura
MÁS SOBRE MÍ
Para mí, cocinar es...
Aprendí a cocinar en...
¿Un secreto de cocina?
Más que un trabajo: es una forma profunda de arte, cultura y conexión.
Es la mejor manera que tengo de contar historias y recuerdos, porque a través de la comida logro expresar cómo me siento.
The Soho House y The Bluebird, en Londres. Siempre digo que la cocina me encontró a mí, porque me mudé a Londres para ser DJ y terminé siendo cocinero.
Aunque la cocina siempre estuvo en mi vida —porque la hacían mis abuelas y mi abuelo Franco— fue ahí donde descubrí que podía llegar lejos con ella.
Suena a cliché, pero la base de mi cocina es el amor. Si uno cocina sin amor, solo está haciendo de comer. Lo que más busco al cocinar es la frescura de los ingredientes y que sean locales. Viajar me abrió los ojos y el corazón, porque en cada país en el que estuve cociné con los productos que encontraba, y eso me encanta.